sábado, 30 de enero de 2010

EL RATONCITO PÉREZ



Iván ha perdido su tercer diente de leche, y está emocionadísimo porque el Ratoncito Pérez le visitará esta noche. Quería que le regalase la medalla que les doy a los niños en infantil, y ya puestos la he traído aquí:



También aprovecho para poner el cartel para registrar las pérdidas:



En Wikipedia he encontrado algunas cositas sobre el Ratoncito Pérez:

El ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños hispanoamericanos y españoles . Al igual que el hada de los dientes de los países de habla inglesa, cuando a un niño se le cae un diente lo coloca debajo de la almohada mientras duerme y, según la tradición, este personaje se lo cambia por un regalo. Esta tradición es prácticamente universal aunque adopta formas diversas en distintas culturas. Se le reconoce como "Ratoncito Pérez" en los países hispanohablantes, con la excepción de algunas regiones de México y Chile en donde se le dice "el Ratón de los Dientes" y en Argentina, Venezuela, Uruguay y Colombia simplemente "El Ratón Pérez". En Francia se le llama "Ratoncito" (la petite souris), en Italia se le conoce como "Topolino", "Topino" (Ratoncito) o "Fatina" (Hadita) y en los países anglosajones este papel lo encarna el "Hada de los dientes" (Tooth Fairy). En Cataluña esta tarea es encomendada a "l'Angelet" (el Angelito), en el País Vasco -sobre todo Vizcaya-, se encarga "Maritxu teilatukoa" (Mari la del tejado) y en Cantabria es "L´Esquilu de los dientis" (La Ardilla de los dientes). En algunos lugares es tradición tirar los dientes de los niños a los tejados de las casas.

Y también un cuento:

Había una vez una ostra que estaba muy triste porque había perdido su perla.

La ostra le contó su desgracia a un pulpo que se arrastraba por el fondo del mar;

- ¿Cómo era la perla? - Blanca, dura, pequeña, y brillante.

El pulpo le prometió que le ayudaría y se fue. Se lo contó a una tortuga que estaba jugando con las olas. Ésta le dijo al pulpo que ayudaría a la almeja y se marchó a contárselo a un ratón que estaba merodeando por la playa. El ratón se apellidaba Pérez.

- Tiene que ser algo blanco, pequeño, duro y brillante.

El ratón fue a buscar por ahí, pero no encontró nada que sirviera.

• Encontró un botón que era blanco, brillante y pequeño, pero no era duro, pues lo podía roer con facilidad con sus dientecillos. • Encontró una piedrecita blanca, pequeña y dura, pero no era brillante. • Encontró una moneda de plata blanca, dura y brillante, pero no era pequeña...

El ratón se fue a su casa triste y decepcionado porque no había encontrado nada. La casa del ratón estaba en un hueco de la pared de la habitación de un niño. El niño había dejado el diente encima de su mesita de noche; el ratón lo vio, se acercó y comprobó que era blanco, pequeño, duro y brillante.

Así que cogió el diente de leche y a cambio le dejó al niño la moneda de plata. Luego volvió corriendo a la playa y le dio el diente a la tortuga. La tortuga al pulpo, y el pulpo a la ostra, que se puso contentísima, pues aquel diente de leche era del mismo tamaño que la perla que había perdido. Así que lo puso en el sitio de la perla, lo recubrió con un poco de nácar, y nadie podía notar la diferencia.

Por eso, desde entonces, cuando a un niño se le cae un diente de leche, lo pone debajo de la almohada y por la noche el ratoncito Pérez se lo lleva y le deja a cambio un regalo, aunque no siempre es una moneda de plata.

Luego el ratón lleva el diente a la playa y se lo da a una tortuga que se lo da a un pulpo, para que se lo lleve a una ostra que ha perdido su perla.
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